Venezuela enfrenta una de las peores tragedias naturales de las últimas décadas luego de que dos potentes terremotos registrados con apenas segundos de diferencia provocaran severos daños en varias regiones del país, dejando al menos 32 personas fallecidas y más de 700 lesionadas en un balance preliminar.
Los movimientos telúricos, de magnitud 7.2 y 7.5, ocurrieron la tarde del miércoles y fueron percibidos con fuerza en Caracas y otros estados del centro y norte del país. El impacto provocó el colapso de edificios, interrupciones en servicios públicos y una intensa movilización de cuerpos de emergencia.
La presidenta encargada de Venezuela, Delcy Rodríguez, decretó el estado de emergencia nacional y ordenó la activación de la red hospitalaria para atender a los afectados, además de solicitar apoyo internacional ante la magnitud de la catástrofe.
El estado de La Guaira fue identificado como una de las zonas más golpeadas, con numerosos inmuebles colapsados y decenas de personas atrapadas entre los escombros. Equipos de rescate continúan trabajando contrarreloj en busca de sobrevivientes mientras persisten las réplicas.
Las autoridades también reportaron afectaciones en sistemas de transporte, cortes de energía eléctrica y daños en infraestructura estratégica, incluido el aeropuerto que presta servicio a la capital venezolana.
Diversos países han ofrecido asistencia humanitaria y equipos especializados para colaborar en las labores de búsqueda y rescate, mientras el gobierno mantiene la evaluación de daños y el conteo de víctimas.
Expertos señalan que se trata del evento sísmico más fuerte registrado en Venezuela en más de un siglo, situación que ha encendido las alertas sobre la vulnerabilidad de miles de construcciones en las zonas afectadas.