El submarino autónomo Ran, uno de los vehículos de exploración submarina más avanzados del mundo, desapareció sin dejar rastro durante una misión científica en la Antártida, luego de recorrer una región nunca antes explorada bajo la plataforma de hielo Dotson.
El robot, desarrollado por la Universidad de Gotemburgo, en Suecia, fue diseñado para operar durante largos periodos bajo el hielo antártico y recopilar información sobre el deshielo de los glaciares. En su última misión, realizada a principios de 2024, dejó de comunicarse con el equipo científico y nunca regresó al punto de encuentro programado. Hasta el momento, se desconoce qué provocó su desaparición.
Antes de perderse, Ran logró cartografiar cerca de 139 kilómetros cuadrados del fondo de la plataforma de hielo y captó imágenes inéditas de grietas, terrazas y estructuras subglaciales que ayudan a explicar cómo las corrientes de agua cálida aceleran el derretimiento del hielo antártico. Los investigadores consideran que estos datos representan uno de los avances más importantes para comprender el impacto del cambio climático en la región.
Aunque algunos reportes mencionaron el hallazgo de "estructuras desconocidas" bajo el hielo, los científicos han aclarado que se trata de formaciones geológicas y patrones de erosión que nunca habían sido observados con este nivel de detalle, y no de evidencia de origen extraordinario.
El vehículo, valuado en varios millones de euros, no pudo ser recuperado pese a los esfuerzos de búsqueda. Sin embargo, la misión fue considerada un éxito desde el punto de vista científico por la gran cantidad de información obtenida antes de su desaparición. Ante la pérdida del submarino, la Universidad de Gotemburgo ya desarrolla Ran II, una nueva generación del vehículo con sistemas de navegación más avanzados y mayor autonomía para continuar la exploración de las profundidades antárticas.